CULPA MÍA | inspirado en Silver Mountain Water Creed
Frío, limpio y adictivo. CULPA MÍA tiene esa clase de frescura que se siente desde el primer instante, como el aire frío de la montaña entrando en los pulmones y el agua cristalina deslizándose sobre la piel.
Inspirado en Silver Mountain Water de Creed, comienza con una explosión luminosa de bergamota, mandarina y neroli, acompañada por un toque verde de grosella negra. La salida es cítrica, fresca y ligeramente afrutada, con una sensación limpia que transmite energía y sofisticación.
En el corazón aparece el té verde, acompañado por un acorde de grosella negra y matices florales. El té aporta una frescura suave y refinada, mientras la grosella introduce un toque jugoso y ligeramente ácido. Es aquí donde CULPA MÍA adquiere ese carácter elegante y cristalino que la hace tan especial.
Cuando finalmente se posa sobre la piel, aparecen el almizcle, el sándalo y el petitgrain. El almizcle deja una sensación limpia y suave, casi como una segunda piel; el sándalo aporta una calidez cremosa y discreta, mientras el petitgrain mantiene ese aire verde y fresco hasta el final.
La sensación general es de pureza, libertad y elegancia, pero con un lado seductor que aparece poco a poco. Es una fragancia que no necesita ser pesada ni intensa para hacerse notar. Su encanto está precisamente en esa frescura limpia que hace que quieras acercarte una vez más.
CULPA MÍA huele a una mañana fría en las montañas, a ropa blanca recién puesta y a aire limpio después de la lluvia. Es fresca, sofisticada y ligeramente misteriosa; perfecta para quien disfruta de aromas limpios pero con personalidad.
Y quizás por eso el nombre le queda tan bien: porque después de sentirla una vez, puede que quieras volver a hacerlo… aunque sepas que fue tu culpa.